Peluchón y el ‘top 14’ Malie, contra Brasil y justo a tiempo

Santi Santos contará con dos viejos conocidos para su test match contra Brasil de este sábado en Villajoyosa (16:00). Para este último encuentro antes de los duelos a vida o muerte contra Rusia y Rumanía del próximo febrero, el seleccionador podrá contar con Peluchón, uno de los protagonistas más relevantes de la época de Sonnes, donde llegó a ser el héroe de la histórica victoria frente a Rumanía de 2012 en Madrid marcando un drop en el minuto 77. Además, Charlie Malie, habitual en la Section Paloise del Top 14 vuelve a la selección para certificar su compromiso con los Leones. Regresan también el capitán Jaime Nava y Aníbal Bonán. De los que formaron el grupo que jugó el sábado pasado contra Canadá se caen, por diversos motivos, Quercy, Ascarat, Blanco, el debutante Losada y Belie.

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España-Canadá (27-37): no hay mal que por bien no venga

Hice caso a Santi Santos y dejé reposar un poco el sabor más agrio que dulce que dejó el partido contra Canadá en las horas posteriores del final del encuentro antes de ponerme a escribir esto. En cierta forma contrariado en la rueda de prensa por esa combinación de sensaciones, al seleccionador nacional se le veía jodido, pero también consciente de que pasado un tiempo, y si Brasil no lo impide, se podrían sacar cosas muy buenas del enfrentamiento contra los norteamericanos. Y no hablo de cosas de por sí positivas, sino de tener claro que los errores garrafales, a veces infantiles y de concentración, siguen estando ahí y deberían de desaparecer de cara a los partidos en los que España se va a jugar de verdad el turrón.

Si miramos siete años atrás, ni España ni Canadá son los mismos ahora que la primera vez que se enfrentaron. Se podría decir que los caminos que han tomado ambos equipos habrían podido converger en Madrid el pasado domingo de haber ganado España, certificando en cierta forma su progresión y ahondando un poquito más en la crisis canadiense. Pero no fue así. Somos conscientes todos, técnico y jugadores los primeros, de que a los Leones se les ha escapado la primera opción de decir que estamos donde queremos estar. Quizá no sea del todo malo que veamos que todavía nos queda un poquito de ese camino, a veces desesperante, que va desde que ves tu objetivo en el horizonte hasta que llegas a él, como esos minutos eternos desde que aterrizas hasta que el avión aparca. Y no es negativo precisamente porque si hay que fallar, tiene que ser ahora y no en febrero.

El partido contra Brasil de este próximo sábado no debería dejarnos más dudas. A pesar de su reciente victoria en Bélgica, los sudamericanos no deberían plantear más problemas que los propios de una selección irregular, capaz de ganar a Canadá o Estados Unidos solo un año después de haber perdido contra Kenia o Paraguay. Como apuntaba Santos al acabar el partido, a España le debe dar lo mismo que sea Brasil o Canadá la que tiene enfrente, porque, en cierta manera, los Leones tienen que ir hacia adelante, con su plan de desarrollo y siendo conscientes de que, por primera vez en mucho tiempo, pueden marcar el ritmo y no ir al remolque del contrario.

El pasado sábado no fue el mejor día para muchos, con descuidos incomprensibles que fueron marcando una media hora nefasta, calcando muchos de los puntos críticos del partido de hace un año contra Tonga. La expulsión de Guillaume Rouet y la pérdida de foco a partir del minuto treinta reavivaron esos viejos fantasmas que parecen pertenecer al pasado pero que, de vez en cuando, se aparecen como la niña de la curva, siempre en el mismo sitio, avisando de que ahí se produjo un accidente justo antes de que te estampes.

A España le queda una temporada que puede ser eterna. Rusia, el primer rival en la vuelta del clasificatorio del Mundial, podría estar teniendo su recuperación a tenor de los visto en Hong Kong, con pleno de victorias, y en algunos momentos contra Namibia en Montevideo este verano. Semanas de preparación en Sudáfrica van a preceder al partido más crítico de la temporada al que llegarán los Leones con un grupo más o menos consolidado y con cierta confianza, y visto lo visto con clubs y federaciones, a Dios gracias.

 

Foto (C) FER: Nava reconduciendo ánimos tras el España-Canadá.

 

España estrena una temporada crucial frente a una Canadá en horas bajas

Este sábado (Estadio Central de la Universidad Complutense, Madrid, 15:45), España se estrena ante Canadá en la que es, sin duda, su temporada más importante en los últimos años. Desde que Mandado se cargase a Regis Sonnes, y con ello buena parte de las posibilidades mundialistas de los Leones para 2015, el conjunto nacional no contaba con tanta dosis de optimismo y claridad en una clasificación al Mundial.

Pero antes de jugarse esa clasificación en la segunda vuelta del Campeonato de Europa, España tendrá la oportunidad de calentar motores en los tests de otoño frente a dos selecciones americanas venidas a menos: Canadá y Brasil (el 25 de noviembre, en Villajoyosa).

El rival de este fin de semana es un histórico que se ha ido derrumbando hasta el puesto 24 de la clasificación de World Rugby, coqueteando con Alemania y Portugal. De los trece partidos que ha disputado el equipo norteamericano en los últimos doce meses, solo uno se cuenta como victoria (contra Chile en el Americas Rugby Championship), y otro como empate (el clasificatorio de ida contra EE.UU.). Las derrotas ante Rumanía (dos veces), Georgia (dos veces), Samoa y, sobre todo, Brasil ahondaron en una crisis canadiense que se llevó por delante a su seleccionador Mark Anscombe.

Ahora es el ex internacional galés Kingsley Jones quien lidera a un equipo que tiene su gran reto en la eliminatoria a doble partido contra Uruguay, ante la que ya cayó este año por 13-17. Por todo esto, podemos considerar que Canadá vendrá con un lavado de cara o de mentalidad, necesario para finalizar su intensa gira otoñal que empezó con el partido frente a los All Blacks maoríes, en Vancouver (9-51), para luego volar a Europa y medirse el pasado fin de semana con amplia derrota frente a Georgia (54-22) antes de afrontar los partidos contra España y Fiyi, selecciones todas ellas que ocupan puestos superiores en el ranking mundial.

Los protagonistas

Canadá ha comenzado una nueva era, intentando pasar página de su annus horribilis y poniendo todas las cartas sobre la mesa para poder enderezar el rumbo antes de sus encuentros frente a Uruguay. Esto se tradujo en la inclusión de nuevas caras frente a los maoríes, mezcladas –como es lógico- con jugadores más habituales. Sin embargo, frente a Georgia, el peso de los veteranos como el capitán Phil Mack, Ray Barkwill o DTH van der Merwe y Taylor Paris, jugadores estos últimos de la Premiership y del Top 14, respectivamente, coparon la titularidad. Sería de esperar que esa fuera la tónica, una mezcla de los nombres conocidos con algunos menos habituales o que empezaron, no hace mucho, su andadura en el equipo nacional canadiense.

Por parte de España, la lista inicial publicada por Santi Santos a principios de mes ha sufrido algunos cambios. A mediados de la anterior semana se comunicaron las lesiones de David Melé y Federico Casteglioni -sustituidos por Julen Goia y por el jugador de Bayonne y antiguo sub-20 francés, Bastien Fuster-. Además, Custoja y Carrión, se caían por decisión técnica, mientras que Joan Losada entraba para completar los tres cuartos.

Un único precedente

La única vez que se enfrentaron Canadá y España también fue en Madrid, hace siete años, donde pasaron por encima de los Leones 22-60, marcando una diferencia mucho más abultada que las victorias ante Bélgica y Portugal en esa misma gira. Sin embargo, queda en la memoria de los que pudimos ver aquel partido una muy buena segunda parte, preludio de lo que vendría después y pudo haber sido pero se encargaron desde arriba que no fuera.

No olvidemos que Canadá no ha faltado a ningún Mundial. Si bien su camino suele estar un pelín más allanado que para muchas otras selecciones (en el caso de la clasificación para 2019 podría haberla conseguido obteniendo un acumulado positivo en los dos partidos frente a EE.UU.), este año se está complicando demasiado. Gastada la primera bala, les queda otro doble enfrentamiento contra Uruguay, y visto lo visto en el último año, no sería descabellado que esa plaza fuera para los Teros. Si eso ocurriera, existe una alta probabilidad de que España y Canadá volvieran a encontrarse a final de temporada (World Rugby no da puntada sin hilo), allá en una repesca veraniega en la que podrían demostrar que es una selección que se sigue reinventando en las adversidades.

Foto: PhotoScrum. Canadá volverá al Central siete años después.

Lista (casi) completa de los ‘leones’ que se enfrentarán a Canadá el 18 de noviembre

El seleccionador nacional, Santiago Santos, ha publicado una lista de 26 convocados para disputar el primer test match de la temporada, frente a Canadá en Madrid (Central de la Ciudad Universitaria, 18 de noviembre, 15:45). Está previsto que se sumen dos nombre más a esta nómina: un delantero y un tres cuartos.

El grupo que ha elegido Santos apunta a un equipo de garantías, que se va consolidando partido a partido como los leones que lucharán por estar en el Mundial de Japón de 2019. Y esto es ilusionante, porque supone una vuelta más en la estabilización de unos nombres que podríamos ya sabernos de carrerilla. Jesús Moreno regresa tras su ausencia en la Nations Cup de Montevideo, y se une a los primeras líneas Auzqui, López, Custoja, Pinto y Jonathan García. Gavidi sigue en clarísima progresión dentro del bloque y tendrá una nueva oportunidad de destacar en la segunda línea, junto a Barrera, Foulds, Guillaume, Gibouin, Quercy, Barthere y Thibaut Visensang, que vuelve tras dos años. Los hermanos Rouet se alternarán de nuevo como medios melés con el debutante David Melé (casualidades de la vida) esperando su oportunidad. Belie, Gimeno, Snee, Perrin y Álvarez, como centros y aperturas, y Contardi, Casteglioni, Ascarat y Linklater como alas y zagueros completan la convocatoria. Destacan las ausencias de Juan Anaya entre los primera, de Jesús Recuerda y del habitual capitán, Jaime Nava.

El equipo nacional se concentrará en Guadalajara en diez días para realizar la preparación al que es el pistoletazo de salida de la temporada más vibrante para los Leones de los últimos años.

Foto: Guillaume Rouet, ¿de vuelta a la batuta en la melé?

 

 

Un nueva temporada, y posiblemente maratoniana, a la vuelta de la esquina

A poco menos de un mes de que comience la temporada para los Leones, recorremos de un plumazo el calendario de España en el que es, sin duda, el año más relevante para nuestra selección desde hace décadas.  

Dos test de otoño con sabor americano inaugurarán el curso en noviembre. El día 18 del próximo mes, Canadá, uno de los clásicos del rugby mundial, visitará Madrid, y una semana después, los leones jugarán en Villajoyosa frente a un cambiante Brasil. Ambos equipos vienen en horas muy bajas, lo que hace que los test match de España sean bastante menos potentes que los de sus rivales europeos, sobre todo Rumanía y Alemania.  

El 10 de febrero comenzará el Campeonato de Europa, valedero para la clasificación al Mundial, en el que España se juega más que nunca. Mirando al calendario, los dos primeros partidos son clave: el 10 de febrero, en Sochi contra Rusia, y el todo o nada contra Rumanía en Madrid el 18 de febrero. Marzo se abrirá con la visita de España a Georgia el día 3 sin puntos mundialistas de por medio, para volver a casa el 11 de marzo contra Alemania, en Madrid. Si para entonces se llega con posibilidades de clasificación, directa o indirecta, el último partido del campeonato frente a Bélgica el 18 de marzo en Bruselas será, de nuevo, crítico.

Si España clasificase al Mundial acabando líder de la tabla de clasificación al Mundial, que a día de hoy lidera Rumanía, la temporada oficial habría acabado de manera brillante en la capital belga. En Bélgica también podría acabar el curso, pero de manera dramática, si quedase tercera o peor de esa misma clasificación. En el caso de que quedase segunda, un verano decisivo se aproximará. 

Las repescas continentales, enfrentamientos intercontinentales o participación en cuadrangulares marcarán, en cada paso, hasta dónde pueden llegar los Leones. El primer paso, siempre que quedase segunda del grupo europeo de clasificación al Mundial, pasa por vencer, el 12 de mayo, al ganador del República Checa-Portugal que se disputa el próximo 18 de noviembre muy posiblemente en España (el equipo con más nivel en el ránking mundial es quien acoge el partido). En caso de que nuestra selección ganase este partido, Samoa espera en una nueva repesca intercontinental cuya ida se celebraría en casa el 2 de junio para disputar la vuelta en Apia el 18 de junio. Si el XV del León saliese vencedor de esta eliminatoria, clasificaría directamente al Mundial y finalizaría en Oceanía su temporada. Si no, ésta se prolongaría las semanas del cuadrangular que se celebraría, en terreno neutral, con representantes de Asia u Oceanía (Tahití), África, Europa u Oceanía (Samoa) y América (Canadá o Uruguay) jugando todos contra todos por la última plaza mundialista. 

En definitiva, los partidos que España seguro va a jugar son: ventana de otoño: vs Canadá (Madrid, 18 de noviembre) y vs Brasil (Villajoyosa, 25 de noviembre); y Campeonato de Europa: vs Rusia (Sochi, 10 de febrero), vs Rumanía (Madrid, 18 de febrero), vs Gerogia (3 de marzo), vs Alemania (Madrid, 11 de marzo), vs Bélgica (Bruselas, 18 de marzo). 

En caso de seguir adelante en el camino al Mundial como segunda del grupo europeo, podría llegar a disputar: vs Portugal o República Checa (12 de mayo), vs Samoa (2 y 18 de junio) y el cuadrangular intercontinental, sin fecha definitiva ni sede. 

Aburrirnos, no nos vamos a aburrir, eso desde luego.

Foto: (Casi) todos los caminos convergen en Rumanía, de nuevo.

 

¿España en el Pro14? Una posibilidad tan positiva como improbable

¿Pasa el futuro de España en el rugby mundial por la Pro14? A simple vista, la pregunta pudiera resultar tan desconcertante como interesante. Y es que este verano, Martin Anayi, uno de los jefazos del Pro 14, la antigua liga Celta posteriormente reconvertida a Pro12 y que desde hace una temporada cuenta con catorce equipos, declaró que esta competición está buscando ampliar su potencial con un equipo estadounidense –como principal foco- y explorar Alemania, España y Canadá en no mucho tiempo. Esto implicaría la posible inclusión de un equipo de cada país, pero no un club respaldado financieramente por algún patrocinador o mecenas, sino por las respectivas federaciones nacionales. Vamos, lo que en España venía a ser el Olympus XV cuando disputaba la Challenge Cup. Esto entroncaría de lleno con la estrategia de fortalecimiento que World Rugby planea llevar a cabo en los tier 2, entre las que se encuentran las cuatro federaciones mencionadas.

La inclusión hace años de dos equipos italianos y la más reciente de los Cheetahs y Kings sudafricanos deja claro que el modelo de liga profesional que persigue la Pro14 va más allá de las fronteras establecidas. Sin embargo, la tendencia que se ha venido mostrando en ligas como Super Rugby es que la suma de nuevas franquicias sean en realidad equipos nacionales de desarrollo reforzados con jugadores de fuera de esas federaciones, como los Sunwolves japoneses o los Jaguares argentinos, lo que permite mantener la competitividad de la liga por un lado, mientras que ofrece una auténtica oportunidad de competir regularmente a un alto nivel a naciones en desarrollo.

Desde luego, este modelo está dando resultados a Japón y Argentina y, a priori, es mejor que participar en tres partidos al año. Sin embargo, España carecería hoy de la estructura deportiva y, sobre todo, financiera que se requiere de la participación en una liga profesional. No tengo ni idea de si la Federación Española considera siquiera este modelo entre sus planes a corto o medio plazo, pero lo que está claro es que las negociaciones con los clubes nacionales no serían fáciles. Una franquicia española en una liga tan potente necesita la total profesionalización de esa representación. Las opciones son contadas y, en su mayoría, enfrentadas. Un equipo de mínimas garantías necesitaría el compromiso financiero de la Federación para los salarios, desplazamientos y hacer frente a esa estructura (de hecho, en 2013, el Olympus tuvo que rechazar la oferta para volver a participar en la Challenge por ese mismo motivo), por no hablar de que los jugadores que la conformarían deberían abandonar sus clubes, sea en Francia, sea en España o sea un modelo mixto, y tener cubiertas sus necesidades mínimas.

Lo que sí está claro es que alguien debería ceder para adaptarse a los nuevos tiempos. Interés y oportunidades parece que hay, y si España no quiere quedarse a la cola y dejar de ser considerado en los planes, privados o públicos, de profesionalización se debería empezar a pensar en esa modernización. Una selección nacional que, además de competir en las ventanas internacionales con cuatro partidos al año, más la constancia y regularidad que otorga participar en el Campeonato de Europa, tuviera la grandísima oportunidad de foguearse durante toda una temporada no haría más que allanar el camino ante un futuro que pasa y se construye sobre este tipo de modelos.

Foto: PhotoScrum.com ¿Podrían repetirse los partidos de la Challenge de 2010 entre España y Connacht dentro de una misma liga? Alguien lo está explorando.

 

España jugaría contra Canadá y Brasil en la ventana de otoño

Como siempre en estos casos, a falta de confirmación por parte de la Federación, España jugaría en noviembre contra Brasil, el 11, y contra Canadá, el 18. Estos dos encuentros se enmarcan dentro de la ventana internacional de World Rugby. Alemania y Rumanía, rivales de España el año que viene para la clasificación al Mundial de Japón, jugarán contra Corea del Sur, EE.UU. y Brasil, y contra Samoa y Tonga respectivamente.

De confirmarse todo el calendario, España se llevaría la ventana más débil de todos los equipos que se juegan la plaza y la repesca mundialista en la zona europea. Canadá ha bajado hasta el puesto 23 del ranking mundial y Brasil se encuentra en el 29, ya fuera de toda posibilidad mundialista. Alemania contaría con un partido más (la entidad de EE.UU., ya clasificado a Japón, se vería equilibrada con la debilidad de una Corea del Sur que aspira a derrotar a Hong Kong para meterse en repesca) mientras que Rumanía, con el mismo número de partidos que España, tendría a una Tonga que desde hoy mismo también es mundialista y a una Samoa que está directamente inmersa en la eliminatoria de Oceanía-Europa y que en la gira otoñal se las verá con Inglaterra y Escocia.

 

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